25 de abril de 2009

"Paquete de regalo" (por Pablo Zaza)

Hace algún tiempo, en enero más precisamente, fuimos con Leti a comprar un regalo de cumpleaños para un amigo. En nuestro periplo de búsqueda, ya cansados de dar vueltas entre tantas cosas inútiles, encontramos nuestro regalo salvador: un set de tazas y platitos para el té.

La caja en la que venia embalado era considerablemente pesada y todavía más considerablemente incómoda de llevar. Ya en la línea de cajas (no importa si se llevan 2 o 48 artículos, se tarda en pagar y envolver exactamente lo mismo) la inút....digo, la empleada de turno que nos tocó nos pregunta con cara amable y, al mismo tiempo, de "mátenmeeee" si lo envolvía para regalo. Y yo...chocho de la vida, pensando en que tenia una cosa menos para hacer, dije que si.

Lo que siguió a continuación fue una serie de sucesos inexplicables....inexplicables para alguien que tiene una mínima de lógica a la hora de hacer un envoltorio, o simplemente meter la caja en una bolsa con un moñito, y listo. La flaca estuvo 20 minutos metiéndole cinta de embalaje al paquete, lo daba vueltas, le seguía metiendo cinta, lo seguía dando vueltas....hasta que por fin...terminó el suplicio. La foto del "paquete de regalo" es elocuente. Un paquete rodeado de cartuchos de dinamita con un reloj despertador llamaba menos la atención. Mi hermano gasta la tercera parte de cinta de embalaje para embolsar y despachar un pedido de 16 bultos.

Leti y yo no sabíamos si morirnos de la risa....o hacernos los boludos y salir del choting lo más rápidamente (y desapercibidamente) posible, ya que daba mucha vergüenza andar con semejante paquete verde con una terrible asa...y que eso resultaba ser un regalo, ya que el moñito daba una pista de ello. Lo bauticé Manijotas. Y si...le saqué fotos. TUVE que sacarle fotos al engendro...no podía dejarlo morir con la tijera y el cuchillo que usé para sacar la pobre caja de ahí dentro, de entre tanta bolsa de polietileno y cinta de embalar, y hacer un paquete de regalo que por lo menos se parezca al susodicho (aunque incluso si lo hubiera llevado a patadas hasta la casa del cumpleañero, habría quedado mas presentable).

De más está decir que ni siquiera tuvieron la delicadeza -a estas alturas…bueh- de envolver la caja con papel de regalo. No: usaron la misma bolsa verde CHOTA que usan cuando compras dos pares de medias de rebaja. Así que ya saben...si alguna vez compran algo en Falabella y les preguntan si lo quieren para regalo...digan que no. Y si pueden poner cara de susto, mejor.

13 de abril de 2009

El mundo de Oli

Hojeando una revista infantil, me topé con este señor ilustrador: Pablo Olivero, un joven muchacho de 32 años (joven, porque tiene la misma edad que yo...) que se dedica a ilustrar cuentos para niños. Acá comparto algunos de sus trabajos, publicados en El mundo de Oli. ¡A mí me encantaron!
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"Los viajeros"

" Carnicería"

"Gato por siempre"

" El reencuentro"

" La tortuga y la liebre"

¡Gracias, Pablo!

3 de abril de 2009

Leopoldo

Llegó el momento de presentarles al hermanito de Dulcinea: Leopoldo Benito Desmond. Si, Si, así se llama. Pero le pueden decir Leopoldo, nomás. Tiene unos 4 meses y lo encontré abandonado en la estación de Lanús. Muy flaco y mojado, no dejó de ronronear desde entonces. Ya visitó al veterinario y está tratando de caerle bien a Dulcinea.
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Como verán, ella observa de lejos. Recién ayer durmieron juntos en la cocina y hoy ya se acercan lo suficiente. Después de ligarse un par de zarpazos, Leo superó estóicamente el enfrentamiento con quien ha reinado en soledad durante más de cuatro años. Eso sí, no pienso cambiar el nombre del blog...
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..................................................Leopoldo Benito Desmond

24 de marzo de 2009

Escena eliminada

Siete de la mañana. Iba al encuentro del supuesto perro Pelopincho, hallado a unas 20 cuadras de mi casa. El remisero que me llevaba, al que le había contado la historia de los negritos, estaba encantado conmigo. Me dijo: “Adoptame a mí. Si querés, yo te ladro”. Entre que estaba algo dormida y decepcionada porque al final no era mi perro, le contesté que no era posible porque tenía gatos. “Bueno”, me dijo, “te maúllo…"

19 de marzo de 2009

Pelopincho y Cachirula


Después de llorar todo el lunes, me dispuse a tranquilizarme un poco, sino, no va, pensé. El martes, los publiqué en la red mascotera contando el episodio para ver si, en una de esas, aparecían o alguien sabía algo. La noche de ese mismo día, me llaman tipo once, de una agencia de remís de Lanús oeste, a unas 20 cuadras de mi casa, para decirme que el sábado había aparecido un perro negro muy similar a Pelopincho. Estaba solo, lloraba triste y no quería comer. Dormía adentro de la agencia. Había muchas coincidencias y era una probabilidad de que cierta gente los haya tirado por ahí. Me partía el alma pensar que Cachirula no estaba con él, siendo que eran inseparables. A las siete de la mañana del día siguiente, me tomé un remís hasta ese lugar y, cuando miro al perro, me encuentro con que no era el que buscaba. Me dio mucha pena por el pobre porque estaba flaco y triste. Era bastante más grande que Pelopincho. Me volví a trabajar y, de alguna forma, me sentí aliviada de que no haya sido él. Empezaba a descartar ciertas hipótesis nefastas.
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Cuando llego a la fábrica, me encuentro con la vecina intolerante que hace un tiempo me había amenazado con hacerlos desaparecer y fui directo a hacerle algunas preguntitas. Empezando por las más sutiles hasta terminar por la más directa y franca: si se los había llevado. Me dijo que no, pero de haber sido así, QUÉ. “¿no tengo derecho a tirarlos por ahí si me molestan? No, le dije. Hablamos como media hora y traté de ver más allá de las palabras que me decía. Creo que fue sincera, sé que ella, la principal sospechosa de una supuesta desaparición, no tuvo nada que ver. Si fuese culpable, no tendría el menor tupé en decírmelo.

Después llamé a zoonosis de Lanús. Si bien la perrera no anda más, por consejo de una compañera proteccionista, me comuniqué para asegurarme de que ellos no habían levantado ningún perro. Y así fue. Sólo lo hacen por denuncia policial debido a mordedura. Y me habría enterado porque me hubiesen llamado…

Los vecinos, salvo la chiflada, adoraban a los negritos. La abuelita Nely los visitaba todos los santos días. Era una gran distracción para ella. (Hoy la fui a ver porque supe que se descompuso de tristeza pero ya está mejor.) Los vecinos también sabían que los perros no se iban a ningún lado y que tampoco se acercaban a cualquiera. Entonces me permití ilusionarme y pensar que algunos de los que pasaban y los querían, los haya adoptado. Quizás es raro que no me hayan avisado, pero era fin de semana y yo no estaba trabajando. Le tengo que poner optimismo, no?

En estos días pensaba que el consuelo mayor, en cualquier acción que uno haga, es el haber hecho lo mejor que uno pudo. Quizás las circunstancias llevan a que los episodios transcurran de otra forma a lo esperado pero eso no debe ser motivo de desaliento. “La acción inegoísta lleva en sí misma su recompensa”. Tal vez nunca me entere qué fue de ellos, pero estoy tranquila porque mi espíritu pacífico, que es lo más valioso que tengo, nadie podrá despojármelo jamás.
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*En la foto no tenían collar, pero después sí.

16 de marzo de 2009

Los extraño

Yo no sé si es que alguien los adoptó y no me avisó, o qué. Lo cierto es que Pelopincho y Cachirula fueron vistos por última vez el día sábado 14 de marzo, en la puerta de la fábrica, donde estaban siempre. Lo más lejos que se iban era a dos cuadras. Algunos suponen que se "perdieron", otros creen que alguien se los llevó. Caminé mil cuadras pero no los encontré. Si bien estaban en adopción, esperaba que me avisaran si los querían como mascotas. Hace casi 6 meses que los cuido y estaban perfectos.
La intención del post es solo para trasmitirles mi deseo de que estén bien.

11 de marzo de 2009

El rincón de los recuerdos II

Que el tiempo pasa, ya no nos cabe la menor duda. Que pasa rápido, tampoco. Que nos ponemos sentimentales, menos.

Así es que, a 20 años de haber terminado la primaria, mi amiga Norita creó un grupo en el feisbuk en que el están apareciendo nuestros compañeritos. Ya somos la mitad del curso y quizás asomen más.

Esta foto en particular es muy especial. Primer grado 1983. Recuerdo a Alfonsín y el regreso de la democracia. El portafolio negro, la cantimplora con gaseosa, las merengadas que me daba mi mamá, el libro “Yo solito” para cortar y pegar, el atado de decenas de escarbadientes para aprender los números. El Cabildo del 25 de mayo…Bueh, qué sé yo, todas esas cosas que a uno lo hacen sentir bastante grande, no?

23 de febrero de 2009

Velas de noche

Espero que vuelva la luz como quien espera al Salvador. Que no me agarre dormida, pensé. Sade de fondo. Dulcinea en su salsa con los reflejos y sombras proyectadas aquí y allá. De mi ventana, cientos de luces lejanas me sonríen con sobrada ironía. Menos mal que no estaba viendo Lost...


“La cuadrilla de Edesur está yendo a solucionar el problema.” “OK, gracias”, dije, a pesar de mis serias sospechas de que el operador estaba faltando a la verdad.




Mientras tanto, leí hasta quedarme ciega. Cuando mi vista se acostumbró a la luz de las velas, sentí que volvía a vivir. Puse la radio a pilas y Bobby Flores me salvó la noche. Jugué con la cámara hasta que la batería también me abandonó. “Lo siento, adiós”, me dijo.

Al cabo de un rato, llamé otra vez al odiado ente. “Una cuadrilla está trabajando en la zona”. “Pasa que los vecinos de la cuadra tienen luz”, dije, con un tono de “¿Qué? ¿Acaso mi plata no vale?”.


En penumbras, tomé un par de tragos y me fui a dormir al compás del soul. Vinieron a mi mente recuerdos entrometidos, recuerdos de un par de personas que me han hecho reír. “Lo siento, adiós” me dijeron alguna vez.



19 de febrero de 2009

¡Felices 4!

De regalo, recibió una pelotita de plástico que mamá se chafó de una piñata anoche...
¡Feliz cumple!

11 de febrero de 2009

Insert coin

Les dejo un fragmento del relato vacacional de Mariano, un amigo. Fue extraído del texto titulado "Laboulaye". Fuerte denuncia al contrabando de monedas. Espero que lo disfruten como yo...


“Acomodé mis bolsos en un rincón, me senté en un cordón de la estación y miraba como la gente se iba a sus trabajos. Esos rostros cuajados que van sonámbulos, ya no porque sea la mañana que los levanta con apuro, sino por esa condición ambulante sin conciencia que yo comparto con ellos algunas mañanas. (…) Una señora corre con desesperación el colectivo que está a punto de salir, bamboleando su cartera y torciéndose los tobillos. Llega. No llega. No llegó. Y un bufido se le escapa con indignación. Ahora tendrá que quedarse en espera unos cuantos minutos más, que en ocasiones puede significar la tragedia del día, y no estar a punto en el trabajo para servirle el café al patrón. Las monedas que escasean. Dentro de un tiempo vamos a pagar todo con caramelos. El sueldo será remunerado con caramelos. Yo cancelaré mis deudas con caramelos. El pan lo compraré con caramelos. Iré al cine y abonaré mi entrada con caramelos. Las cervezas me costarán, aproximadamente, treinta y dos caramelos con veinte centavos de caramelo. Y mis pasajes para otro continente me costarán una fortuna de caramelos. Una locura dulce que amargará a los capitales. Los bancos dejarían de existir y las confiterías los remplazarían como casas de cambio. Las panaderías serían como bancos privados. Esos tendrán el privilegio de no trabajar los lunes, como acostumbra la tradición del gremio. Y ya de nada servirá comérselos porqué sería un derroche imperdonable. Éste síntoma de desorden en la economía podría extenderse por toda la región. Y por el continente. De golpe, el estado cancela la deuda con millares de cajas de bombones suizos. Cada nación tiene su dulce local. Me llevo una chequera de chocolate a cada lugar que visite. Y cambio unos cuantos churros de Buenos Aires por algunas frutas cristalizadas en México que me sirvan para costear mi estadía. En Rusia, una visita guiada al Kremlin me costaría una decena de vatrushkas (esa especie de empanada abierta con requesón dulce). Si me fuera a Madrid, el hotel me haría una oferta de media pensión con desayuno a tan solo veinte piononos el día. Una ganga irresistible. Una fianza en Ámsterdam me saldría no sé cuantos paquetes de caramelos de coco, que podrían ser menos si no hubiese sobornado a un oficial con unas bolsitas de almendras. Una delicia hecha realidad en este delicatessen capitalista que empalagará a todos en poco tiempo. Yo quiero tener un millón de amigos y que cada uno me regale un terrón de azúcar, y así ser el más excéntrico de todos los que van al hipódromo a apostarle, con golosa ambición, una fija a los caballos. Los diabéticos serán los desposeídos de este sistema, los despojados de todo. Andarán por la vida, como los frailes franciscanos, predicando que tanta golosina terminará por indigestar al mundo. Un disparate total. Y no está tan lejos. Todo empezó con el contrabando de monedas. La gente las usa para viajar y sacar sus boletos en los transportes públicos. De repente las monedas son tan necesarias como el aire. Y por cada honesto siempre hay dos picaros revoloteando. Los billetes desaparecen. Todo se paga con monedas. Y resulta que quien tiene el monopolio de ellas son las empresas de colectivos. Un negoción en puerta. Sus maquinas de boletos se alimentan de ellas. Si un pobre cristiano se queda sin moneditas, no viaja. Entonces el valor de los pasajes aumenta y el negocio crece más. La gente tiene que cambiar sus billetes por monedas. Pero éstas no están. El estado denuncia que hay un mercado negro. Los primeros acusados son las cadenas de mercado con asiáticos de todo género. Se vuelve un rumor que los coreanos secuestran el mineral y lo exportan. Otro disparate más grande que la casa rosada. Mientras tanto, un pasaje que debería costarte un peso, termina por alcanzar la suma de nueve o diez pesos. El trámite está en los kioscos. Uno se gasta un misero billete de cinco pesos para que le den de vuelto al menos dos monedas de un peso y así pagar el boleto del día rumbo al trabajo. Mientras, los prestidigitadores se vuelven buenos y tienen un trabajo. Vender monedas. ¿En donde las compran? Está clarísimo. En las empresas de transporte. Cajas y cajas de monedas de todos los colores van a parar a las arcas de unos pocos que ahora las comercian. ¿Y de qué manera? Vendiendo dulces. Se paran en las estaciones de colectivos y al grito desaforado de “¡¡hay moneda, hay moneda!!” se las ofrecen a los desesperados por viajar. Entonces, uno compra un alfajor -que te va a salir dos pesos cuando en un kiosco los venden a cincuenta centavos- y el vuelto, ahora si, te lo dan en monedas. Una confabulación asombrosa. Y no termina ahí. Por la misma escasez de estas moneditas, en los negocios cualquier vuelto ahora te lo dan con o dos tres caramelitos por que no tienen para dártelo con dinero. Y así uno va juntando caramelos y caramelos. Y se ve venir como va a terminar el asunto. Y ahora que la miro bien, esa señora no alcanzó el colectivo por que se dio cuenta que solo tenia confites en su billetera y se dio cuenta que no había porqué correr.

Copirrait: Mariano
Si no les gustó, pueden escribirle para hacérselo saber.
Música: quién mejor que ellos!

7 de febrero de 2009

El otro es el reflejo de uno mismo

Después de una enorme odisea por ayudar a una familia a salir de la calle, mi equipo de amigos cristianos y yo vivimos una gran desilusión. Logramos conseguirles un hogar donde podrían mantenerse unidos la mamá con sus dos chicos. Ya tenían amigos y llevaban una vida digna. Pasó poco más de una semana y volvieron a irse, influenciados negativamente por la mamá, de muy mal espíritu. Después de un día de nervios, hoy dimos una charla, para la cual escribí esta reflexión que ahora comparto con ustedes.

“A pesar del esfuerzo por ayudar, las cosas no siempre salen como uno quisiera, o como uno se las planea. Hay muchos factores en juego que pueden cambiar los acontecimientos. La necedad de algunos es uno de ellos. La negatividad de otros también pesa.

Sin embargo, estamos convencidas de que intentar ayudar, siempre es positivo. Siempre habrá alguien que se beneficiará. Jamás debemos analizar si tal o cual se merece nuestra ayuda y el esfuerzo que ello supone. No somos quienes para juzgar el destino de los demás, ni siquiera el nuestro.

Habrá quienes encuentren mil motivos para no tender una mano a quien la necesita.
En general estos motivos son:
· Que son desagradecidos,
· Que son maleducados,
· Que se fomenta la haraganería,
· Que no se cambia nada,
· Que no trabajan porque no quieren,
· Que siempre habrá pobres,
· Que están sucios,
· Que son inconcientes,
. Que son "cabezas",
· Que les gusta vivir en la pobreza,
· Que no aprecian lo que se les da,
· Que son pretenciosos,
· Que se merecen estar así.

Mil y un motivos para no ayudar.
Mil y un motivos que vienen al dedillo para quedarnos en casa, cómodos, y dejar todo como está, justificándonos y aliviando nuestra conciencia.

Pero hay un motivo más grande para ayudar siempre: es poder vernos en el otro.

Ver a Jesús en el otro (sea quién sea). Convertir lo que suponemos una utopía, en pura filantropía. Sólo así lograremos paras el último examen, porque para éste no hay ninguna justificación válida.

Resignarnos y no intentar es fracasar.

Justificarse para no cambiar es fracasar.

Intentar crear conciencia de amarnos unos a otros es VICTORIA.”


La Madre Teresa nos dice:

“Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,

AMALAS DE TODAS MANERAS

Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,

HAS EL BIEN DE TODAS MANERAS

Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,

TEN EXITO DE TODAS MANERAS

El bien que hagas se olvidará mañana,

HAS EL BIEN DE TODAS MANERAS

La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,

SE HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS

Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,

CONSTRUYE DE TODAS MANERAS

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,

AYUDALES DE TODAS MANERAS

Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,

DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS.”
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¡Gracias a Silvia y a mis compañeras de misión!

1 de febrero de 2009

CHURRO!

Actualización: Churro está en su nuevo hogar. Lo cuida una amiga hasta que exista alguna probabilidad de que la familia lo pueda tener en Castelar, aunque es un poquillo difícil. Gracias a Virginia por el aguante y la custodia de Churro (que se enamoró de su perrita Luna).

27 de enero de 2009

CHURRO busca casa


Churro es un perrito de unos 4 meses. Fue la mascota de una familia especial que vivió en la calle hasta el día de hoy. Gracias a Dios, ellos han recibido asilo en un hogar de personas humildes en Castelar pero no pueden llevarse a su perro porque allí no aceptan animales. Ahora, Churro busca una familia que le brinde tenencia responsable. Está en custodia en la casa de Virginia, una vecina humanista. Cualquier interesado, contáctese conmigo. ¡Gracias!

Red mascotera Nº 29785

17 de enero de 2009